Tras la apoteósica acogida que tuvo la
actuación del gran Borja Espinosa en nuestra última representación hemos
logrado que nos dedique unos minutos de su valioso tiempo para realizarle
una entrevista. Éste es el resultado:
Señor
Espinosa, ¿cómo consiguieron unos desconocidos como Suricato Teatro convencer a
un actor de su talla para participar en este proyecto?
Si te digo la verdad, en un principio
no lo vi claro. Entre tú y yo, pensé que eran unos "mataos", pero cuando los vi en un ensayo acabé convenciéndome. Y la gente como yo tiene que ayudar a los que empiezan: no olvido nunca de dónde vengo... Además, se han portado de una manera
exquisita conmigo.
Aunque
nunca le hemos olvidado, llevaba mucho tiempo sin demostrarnos su talento. ¿No
le llegaban papeles interesantes o simplemente quería descansar?
¡Bof! Nunca había comentado esto, pero
me ofrecieron el papel que hizo Uggie en "The Artist". Cuando leí que
se trataba de una película muda y en blanco y negro, le dije a mi representante
"¿Me tomas el pelo? Esto no lo va a ver nadie". Reconozco que metí la pata. Uggie hace un buen
trabajo, pero sé que yo podría haberle dado más matices, y ahora el Golden
Collar sería mío. En fin, la vida son elecciones, y no siempre acertamos... Los
bulldogs tenemos poco olfato, y eso ha jugado en mi contra. Aprovecho para
aclarar que este hocico es mío, nunca me lo he operado. No sé de dónde sale
tanta maledicencia...
¿Qué
medio prefiere: teatro, televisión o cine?
¡Nunca me habían hecho esa pregunta! La
verdad es que actuar en esta obra me ha reavivado muchas sensaciones: el calor
del público es impagable. Cuando hice mi aparición esta última vez, en el
teatro de Torreblanca... La ovación, el entusiasmo ante mi presencia me
emocionaron e hicieron que sacase lo mejor de mí. Suena poco modesto, pero me llevé
al público de calle, y eso donde más lo sientes es en el teatro, sin duda.
¿Cree
que se hará una versión para el cine de "Terapias (muy)
alternativas"?
Eso lo dudo porque esta obra es... (En ese momento, por la ventana vemos pasar
a una bulldog francesa de andares cadenciosos. Borja la mira extasiado y luego
me dice, con modales exquisitos, que tiene una rueda de prensa en breve y ha de
marcharse. Observo cómo desaparece y mientras su gallarda figura se desdibuja a través
del cristal biselado de la puerta pienso que los Golden Collar tienen una deuda
pendiente).
Redacción:
Sinesito González.
Foto: Adriana
Basterrechea.

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